te observo como se observa un paisaje. siempre de lejos. alargando el brazo y dibujando tus picos y contornos con los dedos. con los párpados dormidos pero sabiendo presagiar tus desniveles. se pretende memorizar topografías cuando querés pasarte los días ahí, cuando sabés que tendrás que irte. cuando necesitás inmortalizar cómo y por qué motivos volver. y ahí estás, frente al vacío, sujetándote a un presente para que nunca tenga que ser pasado, porque ya conocés lo que hacen los recuerdos...

Y volví a leerte. Como todo, como siempre, esperando encontrar un link que me deje suscribirme a tus palabras y haga que me salte todas mis reglas...
saltátelas. no te hacen falta links ni palabras para eso... a veces entorpecen.
» Publicar un comentario en la entrada