La donna è mobile
el primer día entró despacio, con una canción brucia clavada en la suela del tacón. no dijo mucho. era una persona de pocas palabras. las justas. aún así, era difícil no percatarse de su tacón de aquiles.
en los meses siguientes, él se dedicó a lustrar sus asperezas como un alfarero, cambiando y transformando la misma materia mil veces hasta dejarla perfecta. atenuaba manchas de recorrido y bañaba aquél zapato de nuevas fronteras y universos infinitos. ella se limitaba a ser espectadora de lo que él denominaba el nacimiento de una mariposa. el último día ella volvió a entrar despacio,... luciendo la textura irrepetible de las primeras veces. no dijo nada. tampoco hacía falta. se miraron fijamente a los zapatos y se escucharon desde dentro y desde fuera... silencio. sólo sonaba el eco lejano de una palabra: mamihlapinatapai.

"Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojala,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos no lloran más por ti."
Mañana toca en alcala....si estuvieras aqui te invitaria.
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